Duele decirlo, pero es un hecho que para un servidor resulta indiscutible: España es un país en el que se impone el gregarismo más radical. A veces parece que nos comportamos como un rebaño, que somos como zombies dispuestos a tragar con todo. Y esta actitud, esta falta de iniciativa y originalidad, desemboca en una oferta de ocio y cultura abocada a la sobreexplotación de la misma idea, siempre y cuando éste venga precedida de un éxito, claro. Quizás por eso todavía hemos sido incapaces de dar un vuelco a nuestra parrilla catódica y cambiar el mismo pienso televisivo made in Spain que se repite una y otra vez en nuestras pantallas. Es como si estuviéramos aturdidos por unas ondas alienígenas y no nos diéramos cuenta de que todo el rato masticamos la misma basura: calidad nula en los guiones, brusquedad dialéctica, humor aceitoso y un mal gusto sobrenatural. Vaya, algo así como Mortadelo y Filemón, pero con la diferencia de que los cómics del genial Francisco Ibáñez supieron retratar esa España de bocata envuelto en papel de periódico, y nuestras series más famosas no hacen más que caer en el ridículo y la vergüenza ajena una y otra vez.
Lo siento, pero no le encuentro maldita gracia a subproductos de risa enlatada y costumbrismo español gratuito del la catadura de Aída, La familia mata, Los hombres de Paco o La que se avecina. Parece que no hayamos aprendido la lección y nos conformemos con ese humor seboso, ajado, falto de chispa y escatológico que se ha impuesto en nuestra comedia. No exagero. La prueba la tenemos en ese circo de monstruos mal enseñados que es Aída, una serie infame cuyos guionistas tuvieron a bien comparar un bebé de raza negra con una caca. Si esto es el humor más inteligente y punzante que nos tienen reservada la televisión autóctona, quizás deberíamos comenzar a buscar nuevos horizontes e intentar cambiar las cosas desde los márgenes. Los mismos márgenes que recorren Joaquín Reyes y su equipo de humoristas en Muchachada Nui. Los fieles de este programa, antes conocido como La Hora Chanante en el canal de pago Paramount Comedy, se han aferrado a su humor surrealista y postmoderno como si fuera un salvavidas en un océano podrido de mediocridad. Lo que han conseguido estos tipos tiene un mérito notable. Han cogido la herencia del gag televisivo que otrora dignificarán John Clesse y compañía en la memorable serie Monty Python’ s Flying Circus (algunos también hablarían de Faemino y Cansado), han adaptado el mejunje a las coordenadas humorísticas españolas (ese tono de pueblo, ese “¡Marciaaaaaal!” que tan bien les funciona) y lo han rebozado todo con una vomitona de referencias a la cultura pop de los últimos veinte años sencillamente abrumadora.

El resultado es una comedia televisiva 100 % española de la que por fin podemos sacar pecho, un producto que es irreverente y guarro como el que más, pero que desprende talento, frescura y una afán irrefrenable por ir más allá en todos y cada uno de sus surrealistas guiones. Y lo mejor es que lo consiguen sin desapegarse demasiado de una fórmula, repitiendo incluso los mismos esquemas –Joaquín Reyes interpretando a un famoso con voz de paleto, los inserts de animación…-, pero con la seguridad que da el saber que estás fabricando una base muy solida para el humor patrio del futuro. Y si no, decidme si es posible encontrar en la actual comedia española algo mejor que las Aventuras del Joven Rappel , del que me declaro absoluto fanático. Por el momento, todos los miércoles a las 23,30 h en la 2, tenemos a nuestra disposición una ventana delirante con vistas a lo que debería ser el porvenir del humor televisivo en nuestro país. Así da gusto reír.
http://muchachadanui.rtve.es




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